Que los perros, en vez de decir 'guau guau', canten canciones de cuna, o que la oscuridad, en vez de ser tan negra, sea blanca como la nieve. Y quisiera que los cuentos no se escribieran en libros sino en las paredes de las casas, en los autos de policía o en el caparazón de una tortuga (pero con tiza, así la lluvia lo puede limpiar).

Y yo quiero que no haya guerras en el mundo ni peleas en los recreos. Que todos los chicos de todos los países coman todos los días y que todas las abuelas lean cuentos a todos sus nietos todas las noches.

Y los grandes, en vez de estar tristes y quejosos, ¡empezarían a soñar! Y los chicos, en vez de tener miedo, sonreirían todo el tiempo.

Yo quisiera, por ejemplo, que los adultos jugaran en las plazas y los niños tomaran las decisiones. Y que empecemos a pagar con besos en lugar de pesos, así los más cariñosos serían los más millonarios. Y como serían millonarios cariñosos, les regalarían besos a todos para que todos sean millonarios también.

Cuentos para una futura Niñocracia - Juan Pablo Sáez Gil

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Que los perros, en vez de decir 'guau guau', canten canciones de cuna, o que la oscuridad, en vez de ser tan negra, sea blanca como la nieve. Y quisiera que los cuentos no se escribieran en libros sino en las paredes de las casas, en los autos de policía o en el caparazón de una tortuga (pero con tiza, así la lluvia lo puede limpiar).

Y yo quiero que no haya guerras en el mundo ni peleas en los recreos. Que todos los chicos de todos los países coman todos los días y que todas las abuelas lean cuentos a todos sus nietos todas las noches.

Y los grandes, en vez de estar tristes y quejosos, ¡empezarían a soñar! Y los chicos, en vez de tener miedo, sonreirían todo el tiempo.

Yo quisiera, por ejemplo, que los adultos jugaran en las plazas y los niños tomaran las decisiones. Y que empecemos a pagar con besos en lugar de pesos, así los más cariñosos serían los más millonarios. Y como serían millonarios cariñosos, les regalarían besos a todos para que todos sean millonarios también.